Por Marcio Viegas


El agua no solo es vital para la vida; es también un recurso fundamental para las empresas. Desde los alimentos y la ropa hasta los coches y los teléfonos móviles, es un elemento esencial en toda la cadena de suministro. Y con tanta agua corriente, lluvia e incluso inundaciones, es difícil para nosotros imaginar que llegara a agotarse.


Sin embargo, solo el 1 % del agua del mundo es agua dulce disponible para el consumo. Para empeorar aún más las cosas, el preciado líquido se distribuye de manera desigual en la Tierra, y algunas regiones tienen precipitaciones abundantes mientras que otras sufren sequías prolongadas. A esto se suma una población mundial cada vez mayor, vías de agua contaminadas y los efectos devastadores del cambio climático. No es de extrañar que el Foro Económico Mundial (WEF) identifique las crisis del agua como uno de los tres riesgos con mayor potencial de impacto global, muy por encima de la propagación de enfermedades infecciosas y los conflictos interestatales. 


​El agua, accesible sin más esfuerzo que abrir un grifo, es generalmente barata y su disponibilidad suele darse por sentada hasta que se produce un episodio de escasez grave, como se ha visto recientemente en California y São Paulo, lo que deja la agricultura y la industria en punto muerto y cuesta miles de millones de dólares a la economía. Gestionar nuestro “oro azul” de una manera eficiente tiene por tanto una enorme importancia para el desarrollo de sociedades y empresas prósperas. Continuar leyendo. 



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Originalmente publicado en ISO Focus 115

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La gestión del agua como prioridad colectiva